Decenas de autos quedaron ayer rodeados de agua en Piedras Coloradas, en Las Grutas, la playa ubicada al sur, por la pleamar extraordinaria que hasta el fin de semana se registrará en la región.

Los vehículos habían quedado estacionados en la hondonada ubicada entre los puestos de venta, que suele inundarse cuando el mar avanza más de lo normal por un canal natural que se abre en medio de la playa.

Algunos autos fueron retirados a tiempo por sus propietarios, otros debieron ser arrastrados por voluntarios, mientras que unos cuantos quedaron en la laguna hasta poco más arriba de las ruedas, pues sus dueños habían optado por alejarse del lugar y no advirtieron el suceso.
Incluso fue sorpresivo para los residentes y habitúes de Piedras Coloradas, donde el margen es de dunas y no hay acantilados. El agua pasó los primeros puestos y sombrillas de la orilla y avanzó hacia las construcciones que se levantan al pie del médano.

Se presume que los damnificados son turistas que no conocen el comportamiento del océano, y no repararon en los mensajes que se difundieron por radios y otros medios de prensa.

El fenómeno fue alertado por Prefectura Naval en un comunicado que aconsejaba no estacionar ni acampar cerca de la costa. Pero, en este caso, la marejada alcanzó mayor altura por el viento del sur que sopló durante la jornada.

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