Ayer 7 de abril Río Negro la eligió gobernadora, la primera mujer en la provincia con ese título y responsabilidad. Era una figura casi desconocida en la provincia por su bajo perfil a excepción de Bariloche, su ciudad natal y donde comenzó su formación política hace 15 años.

Tiene una sonrisa permanente en su rostro, y aunque ahora tiene motivos de sobra, ella mostraba esa simpatía desde siempre. Carreras es licenciada en Letras Modernas, estudió en la Universidad de Córdoba y aún conserva acento de la capital de la provincia. Tiene 49 años, es casada, no tiene hijos, es vegetariana, dice ser feminista pero no confrontativa.

Construyó su casa después de tener 18 años su terreno, poco a poco con ayuda de su padre y junto a su esposo, hasta mudarse apenas estaba habitable, inclusive ellos mismos colocaron aberturas en su hogar, hogar con aroma a madera según una nota que dió el mismo día de las elecciones.
Es una mujer creyente. Y está convencida de que las oportunidades que se brindan en la vida ocurren en el momento justo. Pero que hay que estar en el lugar adecuado. Y trabajar.

Se la pude ver cerca de una de sus mascotas en una foto, le gusta leer, cocinar y tiene pasión por la literatura y la madera, inclusive en su domicilio cordillerano cuenta con un taller de carpintería en su casa.
Fue docente y directora de un secundario de Bariloche.

Los más allegados políticamente admiran de ella su coraje y templanza. Muestra en cada discurso o diálogo un profundo respeto, agradecimiento y admiración por el actual gobernador Alberto Weretilneck.

Fue secretaria privada del ex intendente Icare, después comenzó una carrera política frenética que la llevó desde la presidencia de la Convención Municipal, que redactó la Carta Orgánica de Bariloche, hasta la Legislatura provincial, el Ministerio de Turismo, Cultura y Deportes.

Se inició en la política como militante del partido SUR quien tras la crisis del 2001 surgió como una figura política de las bases que llegó incluso a captar la atención de la esfera nacional por la particularidad de su figura.

En 2006 encabezó la lista de convencionales para la reforma de la Carta Orgánica Municipal, bajo el sello del Frente para la Victoria, alianza que integraba el partido Sur y presidió la convención que terminó con la nueva carta orgánica de Bariloche en la se imprimió una fuerte impronta ambiental pero también participativa, con nuevo modelos de participación ciudadana.

De regreso a su función en Desarrollo Económico, Carreras impulsó un modo de presupuesto participativo que en las posteriores gestiones locales quedó desactivado.

En 2007 el partido SUR sumó a Arabela como concejal y asumió su banca. Desde la oposición al ex intendente radical Marcelo Cascón tuvo un rol activo y un crecimiento político que la llevó a acercarse a Carlos Soria y al entonces legislador Carlos Peralta que no dudaron en incorporarla en la lista sábana de legisladores por el FpV, en una posición expectante que le permitió llegar a la Legislatura a fines de 2011. Carreras profundizó su identificación con la fuerza que la llevó a la Legislatura.

Con el nuevo escenario político provincial, Carreras fue de las dirigentes que llegaron con Soria y que se quedaron con Weretilneck. Tuvo un rol protagónico en el concejo de la magistratura como representante del oficialismo y en 2015 fue reelecta legisladora por la lista sábana de Juntos Somos Río Negro.

Consolidó su acercamiento al gobernador y se posicionó como una de las referentes cercanas al mandatario. En septiembre de 2017 el gobernador la designó Ministra de Turismo, Cultura y deportes cargo en el que permaneció hasta hace pocas semanas cuando fue oficializada como compañera de fórmula de Weretilneck.

Arabela, la primera mujer gobernadora electa de Río Negro mantiene la premisa de la “no confrontación” y la continuidad de un proyecto político “inclusivo”. Los designios de la política la ubicaron en primer lugar para liderar el proyecto, ayer, 7 de abril inolvidable para la mujer que con el 52% de los votos se convirtió en la referente de muchísimas rionegrinas que luchan día a día para ocupar un lugar de poder que les permita mejorar las condiciones del género femenino políticamente y en todas sus formas, puestos que estarían en condiciones de influir en las orientaciones, cambios de procedimientos y prácticas, para servir como ejemplo a otras mujeres y ofrecer una perspectiva diferente en la comunidad rionegrina,
Arabella Carreras tiene siempre palabras de agradecimiento y recuerda que no llegó sola, que fue gracias a los miles de rionegrinos y rionegrinas que construyeron un proyecto político.

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