Pero el dolor y la desazón se acentúan cuando se podría haber evitado, cuando la foto del cumpleaños número 18 esperado, el baile de egresado, el amor de una novia, un hijo en brazos podrían haber existido para él y por negligencia e irresponsabilidad de unos cuantos que no hicieron bien las cosas, hoy está muerto. Sin vida. Sin futuro. Sin baile. Sin novia. Sin hijos.

Podría ser tu hijo, o uno de los míos.

Era buen pibe, prudente y cuidadoso en sus acciones, hacía deportes… Precisamente haciendo deportes lo encontró la muerte, no tuvo un problema de salud, no fue un accidente… Fue un asesinato. Porque si hay un mínimo riesgo que te haga sospechar que puede haber una tragedia y no lo impedís, es un asesinato. Porque se advirtió que había problemas de electricidad en la cancha del Club Racing de San Antonio Oeste, pero ignoraron las advertencias, les importó NADA si un pibe de los tantos que concurrían a la cancha se moría electrocutado. Y así fue, le tocó a Nico, con 17 años, toda una vida por delante, hogareño, familiero, alumno del CET 19, una sola vez había salido a bailar, una sola… Tenía una sonrisa amplia y unos ojos verdes encantadores, quedó electrocutado al apoyarse en el alambrado. Sus ojos verdes se cerraron para siempre y su sonrisa sólo quedó plasmada en las fotos para que su familia lo recuerde. A tal punto que después de sepultar a su hijo entró al lugar la madre acompañada de otras personas y dice que estaba todo igual, abierto, decime si no hay negligencia.

Cuando todo el golfo disfrutaba febrero, para Patricia y Matías fue el mes más negro de sus vidas, porque dudo que haya un dolor más profundo que perder un hijo, o mejor dicho si, perder un hijo y que no haya justicia, eso sería peor. 

Siempre me dolió la muerte de Nico, era tan lindo, tan chiquito y esa muerte tan trágica… Mi hija me invitó varias veces a la marcha y nunca había ido “Hay que apoyar a los padres en las marchas, para que haya justicia”- me decía, y tenía razón, pero a veces nos duele el dolor de otros pero no nos involucramos. Me dijeron en muchas oportunidades, “Está muy politizado el tema”.  Perdón????, acá no hay política que valga!!! Acá hay un chico muerto, sus padres pidiendo justicia, hay dolor y negligencia. A quien se le ocurriría que los padres indignados, dolidos, devastados insultaran o reclamaran al intendente o funcionarios involucrados porque son de otro partido? Hay que ser retorcido para pensar eso. Hay que ser frío para no ponerse en los zapatos de esa familia.

Vos que hacés si tu hijo de 17 años va a la cancha a jugar un partido y estás satisfecho porque en lugar de andar por ahí delinquiendo hace deportes y te colma de satisfacciones? Que hacés si te lo traen muerto porque se quedó electrocutado en la cancha? Yo no sé que hago, posiblemente me vuelvo loca, probablemente quiera matar a los responsables. Sabés porqué? Porque no fue un accidente. Porque ya se había mencionado y advertido que había corriente, porque la cancha NO estaba en condiciones, porque no había inspecciones correspondientes seguramente, no había disyuntor, ni cable a tierra, porque no hubo responsabilidad.

Se cobraba, en ese momento si mal no recuerdan $400 por partido, juntaban peso por peso los pibes para jugar un partido, y los “responsables” del lugar por eso no paraban de alquilar para poner en condiciones el lugar, por los ingresos que les generaba.

La foto de Nico se vuelve familiar, la ves en comercios, la ves en redes, pero Nico era de perfil bajo, como su familia. Me contó Patricia que Nico fue hijo único hasta los 14 años y él le eligió a su hermanita el nombre, le puso “Alma”, Almita no sabe que pasó, para ella es rutina que los padres todos los meses recorran parte del centro de San Antonio con un montón de gente haciendo recordar pacíficamente que Nico no está más, porque se lo arrebataron. Pero Patricia y Matías creen en la justicia, saben que va a llegar, porque pronto habrá un juicio y en ese juicio, Será justicia.

Mi hija y Nico Gutierre se llevaban sólo 3 días. El 14 de octubre del año pasado Nico cumplía los 18. Patricia, mamá joven, 38 años y Matías de 41. Yo no los conocía, los había visto en notas y fotos, los conocí ayer, pero no tuve la oportunidad de conocer a Nico, capaz nos cruzamos muchas veces, en el colegio, en la calle, en algún evento de la ciudad, pero lamentablemente su rostro, su sonrisa, sus ojos los reconozco hoy por la fatalidad de su muerte.  

En la charla le pregunté a la mamá si soñaba con Nico, sonrió y se quebró tapando su rostro, quedamos en silencio unos minutos, pocos, y se repuso con una sonrisa, como se reponen los fuertes, para contarme que soñó con él de chiquito estaba con un perro y de grande, que ella le decía- “Bailá Nico, bailá”, llegaron los 18!!-  había gente alrededor, pero ella se acuerda de ellos dos. Matías es de pocas palabras, pero el dolor se le nota en la mirada.

Nunca, nadie de los responsables se acercó a hablar con ellos. Al contrario, pasaron a ser enemigos por reclamar justicia para su hijo. Perdón Patricia y Matías, porque imagino el profundo dolor que atraviesan y como si fuera poco los quieren hacer sentir culpables por pedir que paguen los responsables de la muerte de un adolescente que salió de su casa a jugar un partido de fútbol y se los entregaron muerto… Porque quedó electrocutado en la cancha del Club cuando se agarró del alambrado. Porque no había disyuntor, ni cable a tierra, nada… Ya sé que esta parte la escribí antes, pero capaz repitiendo lo que pasó tomamos conciencia de la negligencia.

Estaría satisfecha que sirva esta nota para que gente que la lea denuncie cuando hay riesgos, que las autoridades inspeccionen los sitios concurridos, boliches, establecimientos deportivos, capaz llegue a oídos de responsables de establecimientos, instituciones, complejos, y sean prudentes, sean sumamente responsables, que no haya que lamentar nunca más una muerte por negligencia, una muerte que se podría haber evitado. Una vida tronchada, una familia atravesada por el dolor y la indiferencia.
Ayer fui a la marcha por primera vez y caminé junto a sus padres, hermanitos, algunos compañeros de Nico, amigos de los padres, vecinos… Lo siento tanto! Podría haber sido uno de los míos, o tuyo, pero fue el hijo de Patricia y Matías.

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