Arabela Carreras, primera mujer gobernadora de Rio Negro

La gobernadora electa, Arabela Carreras, ratificó que el oficialismo irá a las elecciones de octubre con candidatos propios a diputados y senadores. Será con «lista corta» y «sin alianzas nacionales». Argumentó que Río Negro necesita gestores comprometidos con los intereses de la Provincia. También habló de sus desafíos en la gestión al frente del gobierno, la integración de género en el Gabinete, la relación con Nación, la fruticultura, los hidrocarburos y la minería. «Soy desarrollista, tengo una mirada de desarrollo. No podemos estar arriba de las riquezas y no explotarlas».

Todos estos conceptos fueron vertidos en una entrevista con el portal Letra P, que se realizó en la Residencia de los Gobernadores en Viedma.

-¿Qué significa ser la primera gobernadora de la historia en Río Negro?

-Es algo interesante. Lo nuestro fue resultado de una lucha colectiva, porque, si no se hubiera puesto en agenda pública la cuestión de igualdad de genero e igualdad de oportunidades para ocupar lugares de decisión, esto no podría haber ocurrido. Una sabe que es parte de una agenda puesta en discusión por un colectivo de mujeres. Siento que conmigo llegan muchas mujeres. En un segundo aspecto, las mujeres sabemos que llegamos para transformar a la sociedad y no para reproducir modos injustos y poco igualitarios.

-¿Por ejemplo?

Si a mí se me abre la posibilidad, cualquiera sea, de llegar a un lugar de decisión, tengo que plantearme la posibilidad de rediscutir las bases injustas en las cuales la sociedad se fundamenta. Entones, hay un desafío transformador que tiene que estar reflejado en políticas públicas, en la transversalidad del género. Por eso, llego con un piso muy bueno gracias al gobierno de Alberto Weretilneck, con un Estado ordenado, que funciona y de buena llegada a cada rincón de la provincia, pero tengo una agenda transformadora.

-¿Habrá más mujeres en el gabinete?

Lo que va a cambiar, seguro, del gobierno de Weretilneck al mío, es la mirada de equidad de género, de la cual se tomarán las decisiones, tanto de las figuras que nos acompañarán como en los programas. Habrá equidad para elegir al mejor perfil que me pueda acompañar. Por supuesto, si hay mujeres dispuestas a este desafío, serán consideradas en equidad de evaluación respecto a los hombres. Sí me gustaría aumentar el número y el protagonismo de las mujeres, pero necesito que las figuras que asuman esos roles estén dispuestas al tremendo esfuerzo que vamos a pedirles. Por allí, los hombres en la política tienen una cierta tradición (…) y, con algunas de las mujeres con las que hablé, no quieren viajar por temas personales (…) por eso hay que abrirse a este mundo público con sus exigencias. No puedo nombrar a una ministra que no quiera venir a Viedma a gestionar o a recorrer toda la provincia, como lo hice yo, con dos mil kilómetros por semana. Este es el desafío: hombre o mujer, la tarea será la misma.

¿Podrá Juntos Somos Río Negro (JSRN) convertirse en un partido de supremacía como el MPN en Neuquén?

-La campaña me dejó una impresión muy conmovedora de la respuesta de los rionegrinos. Frente a una propuesta de una persona muy querida (por Alberto Weretilneck) y ante un proyecto que trascendía a las personas. Es conmovedor porque estamos en un país vinculado a los caudillismos. La oposición especuló con que no íbamos a lograr el resultado electoral porque, al sacar a nuestro líder, se iba a derrumbar el proyecto. Y se demostró que el proyecto tiene bases fuertes. Es un modo de gestión, de cercanía, de presencia territorial. Detrás de esas formas, hay un fondo muy profundo y eso nos ayuda a saber qué necesita el ciudadano.

-Weretilneck admitió, después de su triunfo, que una de las grandes deudas es no haber generado una solución al problema de la fruticultura. ¿Uno de sus objetivos primordiales será generar el plan que ayude a frenar la crisis?

-¿Cómo esperamos que algo cambie si hacemos siempre lo mismo?. Eso es lo que les preguntaría a los actores de la fruticultura, porque no modificamos los modos de producción, no incorporamos tecnología, no generamos algo novedoso y, como forma de reclamo, repetimos la protesta. El círculo no es virtuoso. Por eso buscamos algo diferente, en la línea de lo propuesto, pero lo plantearemos en los ejes de gobierno en todas las áreas. Sé que es un desafío la agroindustria en general, porque no es simplemente mirar la producción frutícola. Hay que mirar toda la cadena productiva. Vamos a trabajar muchísimo sobre la exportación, con herramientas para el mercado interno, pero vamos a pedir cambios a la fruticultura. El problema de los planes frutícolas es que la reconversión no la hace una persona o un gobierno, es un proceso colectivo. Hay que analizar bien las causas y debemos comprometer a los actores de la cadena. Si esperan que el cambio de gobierno o una gobernadora les solucione el problema de la fruticultura, nos vamos a equivocar.

-La Federación de productores dice que debe existir un plan nacional para salvar a la fruticultura…

-En eso estoy de acuerdo. Esa es una gestión que Weretilneck hizo pero no tuvo consenso para implementarlo. Creo que hay que trabajar en todos los sentidos para eso.

-¿Se podrá hablar de explotación minera y de hidrocarburos “sustentable” en su mandato?

-Ya estamos trabajando en eso. Actualmente, la fruticultura convive con la explotación de hidrocarburos solo en el 1% del territorio de producción. Es decir, casi no hay convivencia. El escaso conflicto se fue abordando junto con las empresas y está bastante bien manejado, más allá de que ocurren algunos eventos que requieren una intervención. El resto de la actividad es creciente (15% PBI) y muy fuerte. Río Negro es la quinta provincia petrolera del país y eso nos pone en un desafío.

-¿Cuál es ese desafío?

Río Negro está produciendo gas y eso nos obliga a crecer por el beneficio de la provincia y de la soberanía energética nacional. La política va a continuar, prácticamente, como se viene desarrollando. Pero va a crecer con nuevas áreas.

-¿Piensa que la minería puede traer conflictos de licencia social?

-Estamos subdesarrollados en materia minera. Tenemos minerales de todas las categorías, con posibilidades de explotación. Lo que no podemos hacer, y ese creo que fue el gran error del proyecto que planteó el Gringo (Carlos) Soria, es el consenso social. No se puede hacer en contra de la voluntad de los ciudadanos. Ni siquiera se puede hacer eso en el turismo. Todo requiere que la gente lo acepte. Con el petróleo pasa lo mismo. Pero algo es claro: sin consenso social, los gobiernos no pueden hacer nada.

-¿Se podría pensar en un plebiscito a futuro para ver si se acepta el desarrollo minero?

-Habrá que ver qué proyectos y posibilidades hay, qué quiere la gente. Algo tengo en claro sobre este tema: soy desarrollista, tengo una mirada de desarrollo. No podemos estar arriba de las riquezas y no explotarlas. Está faltando trabajo, no hay recursos. Las personas nos piden módulos alimentarios. Por eso, en una economía compleja, generar trabajo y explotar recursos en forma sustentable y con consenso social es un camino.

-Habló de economía. Usted asume en diciembre y la coyuntura no es la mejor. ¿Cómo analiza lo que sucede a nivel país?

Con preocupación, porque tenemos obligaciones. Cayeron nuestros ingresos y crecen las obligaciones por la demanda salarial. No es un escenario fácil el que me toca administrar. Tenemos una provincia ordenada pero, sin embargo, dependemos del orden de la política económica nacional.

-¿Y cómo ve la política de la Casa Rosada para la región?

-Hay aspectos con los que coincido y otros con los que no. Por ejemplo, el tipo de cambio nos favoreció para tener mayor número de turistas. Tuvimos una semana santa con mayor número de turistas extranjeros. En la exportación de la lana, de carne vacuna (…) en materia petrolera, también aumentaron las regalías.

-¿Qué fue lo negativo?

-El crecimiento del costo de las pymes, que están por debajo de la línea de sustentabilidad. Son la principal fuente de trabajo de Río Negro y el país. Estamos en riesgo, porque se cae la posibilidad de generar empleo.

-¿Piensa generar un trabajo regional con gobernadores patagónicos?

Tengo aspectos en común, por características de la región y por funciones de temas. Con Neuquén, tenemos que hablar porque compartimos Vaca Muerta. Hay otras cuestiones, como la conectividad aérea. Existe la posibilidad de acordar temas en común, eso es positivo. Pero no me van a encontrar en la generación de bloques de confrontación.

-¿Cuánto influye en el proyecto de provincia la reelección de Macri?

-No influye. Somos interlocutores firmes y dialoguistas con cualquier signo político.

¿Y si es una patagónica la que gana?

-Acá, lo que interesa saber es cuál es el plan de la Nación y cómo se va insertar Río Negro. Lo geográfico no importa.

-Este año Río Negro elige diputados y senadores nacionales ¿Cómo será la participación de Juntos Somos Río Negro? 

-Necesitamos dos cosas. Primero, gestores de la provincia comprometidos con los intereses de la provincia. Los rionegrinos merecen representantes que no estén sujetos a la discusión de la grieta nacional, que tiene en vista los intereses de los electorados de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. También necesitamos negociar fondos de vivienda, distribución de recursos (…) cuando se discuta una cuestión petrolera, nuestros legisladores estarán ahí.

-Entonces no habrá alianzas, irán con lista corta…

-Vamos a ir con lista corta porque no nos vamos a identificar con un partido nacional. Tendremos candidatos sin contexto de alianzas.

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