Un joven de 22 años detenido días atrás por un caso de abuso de menores, y condenado por otro hecho, tiene prohibido regresar a San Antonio, por orden judicial. Sin embargo, deambula libremente por Viedma.

Hay un caso similar en esta localidad, con un comerciante condenado por delitos similares que también fue desterrado.

Matías Bonifacio deberá permanecer en Viedma, en libertad, hasta que resuelvan su situación dado que cumple una condena de un año de prisión en suspenso y hay posibilidades que dispongan el cumplimiento del resto de que le queda pena en prisión.

Ente hoy y mañana se realizará una audiencia definitoria, en la que el fiscal de Ejecución, Juan Peralta pedirá que le revoquen la condicionalidad de sentencia, y la haga efectiva.

Peralta considera que no cumplió las pautas de conducta que le impusieron en aquel fallo. Fuentes Judiciales informaron que contaría con los elementos de prueba necesarios para avanzar en ese sentido. En caso de no comprobar el incumplimiento, es una incógnita la medida que podrían tomar.

Paralelamente, la fiscal Mariela Coy, investiga un hecho reciente, también en perjuicio de una niña.

Está imputado, y permaneció un mes en prisión preventiva. Cumplido el plazo, Coy pidió que le extendieran la medida dos meses más, pero lo desestimó el juez Fabio Corvalán, y salió en libertad, con una pulsera de seguimiento electrónico. La causa judicial prosigue, aunque faltan varias etapas hasta que se pueda llegar a juicio.

Desde ese momento hubo tensión en el barrio Cruz del Sur, donde viven todos, dado que el muchacho se movía con total libertad y hasta pasaba frente a la casa de las nenas.

Una de ellas tuvo una crisis nerviosa cuando lo vio, y allí su familia reclamó a Fiscalía, que ordenó una custodia policial en su casa.

El último fin de semana la conmoción creció en el sector barrial cuando notaron que Bonifacio deambulaba con total tranquilidad, con actitud desafiante.

Hubo quejas difundidas en redes sociales, una reunión de vecinos y volvió a intervenir Fiscalía, que dispuso su detención.

El otro episodio judicial que terminó en destierro fue el del comerciante que admitió cargos de grooming y abuso sexual simple en perjuicio de una menor.

El hombre le enviaba imágenes obscenas a la chica por WhatsApp. Lo condenaron en un juicio abreviado a un año de prisión en suspenso, y a tener que dejar la localidad, donde integraba una sociedad en un local de informática y poseía otro comercio de distinto rubro. Supuestamente se mudó a una localidad del Alto Valle.

FUENTE: Estación Diaria

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