Miles de mujeres se manifestaban esta tarde en distintos puntos, a cuatro años de su primera convocatoria nacional. Las organizaciones se convocaron en distintos puntos de Río Negro y Neuquén, quienes se movilizaron en una nueva actividad contra la violencia machista, con el propósito de visibilizar las situaciones que tanto las mujeres como quienes son parte de los colectivos de diversidad sufren a diario.

A pocas horas de conocerse la sentencia a prisión perpetua de Mariano Cordi, el femicida de Valeria Coppa, organizaciones de mujeres, gremios y agrupaciones se movilizan en las calles de Bariloche para reclamar el cese de la violencia de género. Las pancartas exhibidas insistieron en el reclamo por la declaración de la Emergencia en Violencia de Género, con el propósito de que se destinen las partidas económicas necesarias que permitan cumplir con la ley 26485, y por la legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, cuyo proyecto volvió a presentarse ante el Congreso el pasado 28 de mayo, entre los puntos más convocantes. Unas 300 personas marcharon por calles de esta capital rionegrina con el propósito de exigir que se terminen con los asesinatos contra las mujeres, y para denunciar las situaciones de violencia a las que están siendo sometidas en la vida cotidiana de manera simbólica, sexual, obstétrica, laboral, física, psicológica y económica, aunque consideraron que en el extremo “está la peor de las expresiones de este sistema: los feminicidios y travesticidios”.

La violencia económica, una dimensión más que impacta en el cuerpo de las mujeres y “estalla como violencia machista”, es el contexto particular en el que los movimientos que aportan al colectivo “Ni una menos” convocaron a las marchas que se realizan en todo el país.

Consideraron que la crisis es la que condiciona la existencia de las mujeres y de las identidades disidentes e impacta sobre sus cuerpos. “En el momento de mayor precarización de nuestras vidas, por quinta vez, volvemos a gritar Ni una menos. Porque todos los días vemos cómo la violencia económica hace implosión en las casas y en los barrios, sobre nuestros cuerpos”, dice el documento que hicieron público.

“La asfixia estalla como violencia machista, estalla la crueldad contra las niñas obligadas a gestar, en los femicidios, en los lesbicidios, los travesticidios, estalla como ajuste y fragilización de nuestros vínculos, estalla como enfermedad en cuerpos agotados, estalla en la indigencia y en los desalojos, estalla en la violencia correctiva contra cuerpos trans”, agregaron y sumaron que el diagnóstico feminista no puede despreciar estas formas de violencia porque “es la crisis la que no nos deja decir que no cuando queremos decir no”.

Por eso, la consigna que se gritó fue: “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos. Ni Una Menos”.

Fuente: Río Negro



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