El juez del Superior Tribunal de Justicia (STJ) Sergio Barotto visitó este lunes los juzgados de Paz de Chimpay, Chichinales y General E. Godoy, acompañado por el Inspector de Justicia de Paz, Pablo Zille.

En Chimpay, en una ceremonia que contó con la presencia de jueces de Paz de localidades cercanas, vecinos y familiares, el juez Barotto tomó juramento a la jueza de Paz titular del organismo, Patricia Roxana Rosetti, quien venía desempeñándose al frente del mismo como suplente desde abril de 2017, tras la jubilación del juez Oscar Elizondo, quien también participó del acto.

Rosetti describió su labor en el juzgado como una responsabilidad «de mucha intensidad», porque permite «ver y escuchar a la gente cara a cara, interviniendo y haciéndole saber que es importante lo que le está pasando. Sea grande o sea chiquito su problema, la gente necesita ser escuchada». La jueza además agradeció a su antecesor Elizondo, al inspector Zille y al juez Barotto por «hacerme sentir bienvenida desde el primer día, como parte de una familia».

«La gente sencilla en general es gente muy humana. Esa es la característica de todos nuestros jueces de Paz y nos sentimos orgullosos de esa sencillez y esa humildad. Pretendemos que todo el Poder Judicial sea así. Cuando una persona tiene que recurrir al servicio de Justicia es porque la está pasando mal, por eso la cara humana de la Justicia es importante», destacó Barotto luego del juramento, destacando que el juzgado de Chimpay «sigue en buenas manos» y se consolida como espacio donde, además de las tareas propias del organismo, «se llevan adelante muchas otras actividades que tiene como destino mejorar la calidad de la vida de los habitantes de Chimpay y su zona de influencia».

Más tarde Barotto y Zille visitaron el juzgado de Paz de Chichinales y a su titular, Daniela Armenia. Con ella analizaron la implementación de un nuevo esquema de atención a la población de Valle Azul, estimando que se realizarán visitas quincenales por parte de la jueza para facilitar a los habitantes de ese paraje la realización de sus trámites y consultas judiciales. También evaluaron con la jueza de Paz cuestiones edilicias y aspectos generales de funcionamiento del organismo.

Como ocurre en otros juzgados de Paz, una de las problemáticas de mayor incidencia en Chichinales es la violencia familiar y de género. En función de ello es que el STJ, a través de la Escuela de Capacitación Judicial, dispone un amplio programa de capacitaciones que está en permanente actualización y canaliza propuestas e inquietudes de los jueces de Paz.

Por último, fueron inauguradas las refacciones y puesta en valor del edificio del Juzgado de Paz de General Enrique Godoy.

Junto a la jueza de Paz Nancy Pereyra y al intendente municipal Luis Ivancich, Barotto recorrió los nuevos pisos, revestimientos, vereda y pintura de la casona donde funciona el Juzgado. Las obras se realizaron con aportes del Poder Judicial y del municipio, que tuvo a su cargo la dirección de los trabajos y la mano de obra.

El intendente describió al Juzgado como un espacio «familiar» de gran importancia para los vecinos, con el que el Municipio trabaja en permanente contacto, mientras que la jueza de Paz agradeció al mandatario por las obras realizadas y por la buena dinámica que existe entre ambas instituciones.

Por su parte el juez Barotto destacó que «la tarea que despliegan los Juzgados de Paz frente a la gente en el día a día es enorme. Casi la mitad de los conflictos de la sociedad rionegrina que llegan al Poder Judicial se reciben en nuestros 49 Juzgados de Paz, donde todos los días le ponen el pecho a múltiples problemas y en especial al flagelo de la violencia familiar. Es una tarea enorme que este Superior Tribunal de Justicia ha decidido revalorizar».

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