A Mariana le encantan los «fierros»: las motos, los autos, los camiones. Siempre le gustaron, y que hoy sea la primera mujer en conducir el camión recolector de residuos de la Municipalidad no es una sorpresa para quienes la conocen. Sin embargo, por la calle, más de uno se da vuelta asombrado al verla pasar sonriente allá arriba, sentada al volante del «camión de la basura».

Culturalmente, se nos «enseña» a varones y a mujeres cómo debemos comportarnos, diferenciadamente. Se trata de los estereotipos de género. Esos estereotipos indicarían que Mariana no podría subirse a manejar el camión recolector, ni tampoco agarrar un destornillador para reparar una silla. Si les hacemos caso a esos mandatos, los varones tampoco deberían cocinar o planchar, por ejemplo. Que el taller mecánico sea un espacio habitualmente ocupado por hombres no quiere decir que allí las mujeres no tengan lugar, sino que se nos ha educado para algunas cosas y no para otras. Los estereotipos nos aprisionan, pero apuntamos a ser personas cada vez más libres, con iguales oportunidades para elegir nuestro camino en la vida. Por eso, Mariana nos ayuda a ver que, por un lado, hay fuertes condicionamientos según seamos mujeres o varones para desarrollarnos en la vida y que, por otro, esas trabas son meramente culturales.

La Municipalidad de Choele Choel ha sostenido y profundizado su trabajo en la prevención de la violencia machista y en la promoción de los derechos de las mujeres, intentando tener perspectiva de género en cada área de trabajo. Aunque las oportunidades siguen siendo desiguales en toda la sociedad, mostrar, como en este caso, que los estereotipos se pueden romper es parte de una política de Estado necesaria para equiparar en la desigualdad.

¿¡Una mujer manejando el camión de la basura!? ¿Y por qué no?

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