Graciela Huenchumán, tenía 31 años, estaba embarazada, era madre de dos nenas de 6 y 12 años y estaba por dar a luz un varón. Después de sentirse muy descompuesta el domingo a la noche concurrió al nosocomio de Los Menucos con su esposo Gabriel. El diagnóstico fue un cuadro de presión arterial. La medicaron y Graciela volvió a su casa.

A las 7 de la mañana su marido la llevó nuevamente al centro de salud porque se había descompensado. Los profesionales constataron que realmente se trataba de un cuadro grave y la trasladaron en ambulancia hasta Ingeniero Jacobacci, a 150 kilómetros.

Los médicos que la recibieron no podían hacer nada más que tratar de salvarle la vida al hijo. Después de sufrir un paro cardíaco, le hicieron una cesárea de urgencia y el nene nació vivo y con buen estado de salud, pese a que le faltaban un par de semanas de gestación. Pero Graciela falleció.

Según fuentes cercanas se trataba de una mujer joven que no tenía problemas de salud y que nunca había sufrido un cuadro de presión como el que tuvo esa noche. Pero causó sorpresa a su familia cuando los médicos les comunicaron que después de hacerle un hisopado, habían constatado que la mujer tenía coronavirus.

La familia tiene sospechas que algo más ocurrió en torno a la muerte de la joven, atraviesan un profundo dolor por la pérdida de Graciela, y solicitan una investigación para saber que fue lo que realmente ocurrió.

El martes a la noche se realizó una ceremonia discreta en el cementerio de Los Menucos. Concurrió la madre de Graciela, el hermano y Gabriel, el esposo. Nadie más, debido el protocolo que hay para despedir a los seres queridos en tiempos de pandemia.

El bebé sigue internado en el hospital de Jacobacci y ahora aguardan el resultado del examen para ver si también tiene Covid-19.

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