Los jefes policiales pensaron «que los iba a matar a todos porque estaba totalmente alterado». La Defensa buscará probar que el hombre tenía antecedentes psicológicos que no fueron atendidos. La investigación tendrá 4 meses para avanzar.

Imputaron hoy al efectivo, Mauro Gabriel Cacho, por apuntar con su arma reglamentaria y amenazar de muerte al comisario Mayor de la Regional 1, Néstor Coronel, al jefe de Toxicomanía Carlos Oscar Bruno y al subcomisario Alejandro Alvarez, dentro de la Regional 1° de la Policía de Río Negro de Viedma.   

Según la acusación de la Fiscalía, el pasado 26/02 por la mañana los tres jefes estaban reunidos en la oficina de Coronel cuando el hombre de 41 años ingresó intempestivamente, desenfundó y cargó el arma (Glock 9 mm), y comenzó a apuntarles a una distancia menor a los 50 centímetros. 

Cacho y Alvarez habían sido convocados para coordinar el reemplazo del subcomisario a cargo de la Comisaría 39 de El Cóndor que iba a salir de licencia. Según estaba previsto, el imputado tenía que quedar a cargo de esa unidad policial.

«En esa ocasión Cacho manifestaba que le habían cagado la vida, que los iba a matar, que no tenía nada que perder, que de ahí se iba a ir preso y algún día iba a salir. La fiscalía entiende que esta plataforma encuadra en el delito de amenazas agravadas por el uso de arma de fuego», argumentó la fiscal Mariana Giammona.

situación de extrema gravedad habría durado unos 5 minutos durante los cuales el arma estuvo cargada con una bala en la recámara y el dedo del imputado en el gatillo. 

Giammona señaló que el día del hecho tomó declaración al comisario Mayor Coronel y «en esa entrevista se pudo ver el nivel de angustia, de shock y de estrés que presentaba el comisario producto de ese episodio intempestivo, inesperado e injustificado».

Según indicó Coronel, conocía a Cacho solo desde un mes atrás cuando asumió su cargo y no tenía ningún problema previo con él.

«Primero pensó que el Sr. Cacho iba a quitarse la vida y después que los iba a matar a todos porque estaba totalmente alterado y porque al momento de reducirlo este manifestó que aguarden porque tenía el dedo en el gatillo. Así que la situación había sido de enorme tensión y de enorme peligro», agregó la fiscal. 

En la audiencia se supo también que el hombre fue reducido por el resto cuando tuvo un momento de flaqueza. 

El delito tiene una pena de 1 a 3 años de prisión. La fiscal pidió prisión preventiva domiciliaria y monitoreada por 20 días. Además tendrá prohibición de contacto y prohibición de acercamiento por 200 metros con las víctimas y el testigo Marcos Cailotto (médico cardiólogo que estaba en el lugar). 

La defensa

A cargo de la defensa está el abogado particular Damián Torres quien no puso objeciones en esta instancia del proceso pero adelantó que buscará probar que la situación de inestabilidad psicológica del acusado se venía configurando desde el año 2018 con episodios dentro de la fuerza policial.  

Luego del episodio de amenaza a sus jefes, Cacho estuvo bajo observación psicológica en el Hospital Artémides Zatti por cuatro días, hasta el martes 02/03, cuando los profesionales indicaron que estaba estable a pesar de estar medicado.

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