Cada año, el segundo jueves de marzo se conmemora el Día Mundial del Riñón con el objetivo de concientizar sobre la importancia del cuidado de nuestros riñones con el fin de reducir el impacto de la enfermedad renal y sus problemas de salud asociados.


Este año, el Día Mundial del Riñón, se celebra bajo el lema “Viviendo bien con la enfermedad renal” con el fin de promover y aumentar la conciencia sobre el manejo eficaz de los síntomas, los cuidados, el empoderamiento y la contención hacia el paciente con enfermedad renal y su familia, para así favorecer la participación en la vida diaria.

Desde el Área de Enfermedades Crónicas No Transmisibles del Ministerio de Salud, señalan que es muy importante avanzar en la prevención de la enfermedad renal, centrándose en un enfoque renovado en la atención primaria, la sensibilización, la educación y el empoderamiento del paciente.

La enfermedad renal puede prevenirse y su progresión se puede retrasar con el acceso apropiado a diagnósticos básicos y tratamiento temprano. Es necesario crear conciencia sobre la creciente carga de enfermedades renales en todo el mundo y concientizar por la salud renal para todos y todas.

En este sentido, las intervenciones preventivas son muy útiles y efectivas para evitar el inicio y la progresión de la enfermedad renal. Se estima que en el mundo existen 850 millones de personas afectadas por una falla renal.

Es importante recordar algunos de los factores que pueden aumentar el riesgo de enfermedad renal crónica, como la diabetes, la presión arterial alta, enfermedades del corazón, el tabaquismo y la obesidad. Dependiendo de la causa subyacente, algunos tipos de enfermedad de los riñones pueden ser tratados.

La enfermedad renal crónica no tiene cura, pero en general, el tratamiento consiste en medidas para ayudar a controlar los síntomas, reducir las complicaciones y retrasar la progresión de la enfermedad.

Por tal motivo, es importante intentar llevar una alimentación saludable y variada, realizar actividad física moderada todos los días, controlar la presión arterial, reducir el consumo de sal y aumentar el de agua y en caso de tener diabetes, realizar controles médicos frecuentes en el centro de salud más cercano.

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