Un docente de la comarca asumirá en la Subsecretaría de Desarrollo Minero de Nación. Jorge Andrés Vera participa del debate público a favor de la megaminería, la energía nuclear, el uso de agrotóxicos y la producción intensiva de carnes. 

Jorge Andrés Vera, docente de las universidades de la comarca asumirá en la Subsecretaría de Desarrollo Minero de Nación, a partir del 1 de octubre, en reemplazo de Laura Ropolo.

Según el currículum que difundió Nación, Vera es doctor en Ciencias Económicas recibido en la Universidad Nacional de La Matanza, licenciado en Administración de la Universidad del Museo Social Argentino, profesor Adjunto de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) y de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) y becario postdoctoral CONICET.  

Si bien su carrera académica está ligada al estudio de sectores productivos regionales (principalmente la fruticultura en el Alto Valle), el Ministerio de Desarrollo Productivo de Nación afirma que «en los últimos años ha desarrollado trabajos de análisis e investigación del sector minero en diferentes países de Latinoamérica» y que «ha publicado diferentes artículos en revistas nacionales e internacionales y realizado presentaciones y conversatorios en materia de difusión de la actividad minera».

Sin embargo, este medio no pudo encontrar registros académicos sobre el tema, salvo notas de opinión a favor del desarrollo de la megaminería y posteos -en el mismo sentido- en sus redes sociales.

En la publicación «Economía, ambiente y minería: aportes para un debate necesario», publicada en un sitio web, en mayo de este año, Vera cuestiona los argumentos en contra de la actividad extractiva a gran escala, asegura que es necesaria para combatir el cambio climático, que no contamina, que no demanda grandes cantidades de agua y que genera divisas para el país.

Su designación podría generar polémica con las organizaciones ambientalistas por su postura crítica hacia estos movimientos sociales: «Uno de los nudos apretados de la cuestión se relaciona con el ferviente rechazo de la minería metalífera, que deriva luego en el rechazo a la actividad minera en su conjunto. Los hechos de violencia —acontecidos recientemente— a manos de movimientos ambientalistas en las provincias de Chubut y Catamarca son una muestra clara del punto de conflicto y configuran un alto grado de confusión en la ciudadanía», afirma en la nota.

Con respecto al uso del agua, sostiene que «el proyecto de explotación minera Navidad en la provincia de Chubut prevé una utilización de 3,4 hectómetros de agua en circuito cerrado, mientras que la agricultura demanda aproximadamente 600 hectómetros anuales». «Es decir, afirmar que la actividad minera demanda grandes cantidades de agua es puramente una falacia instalada en gran parte de la sociedad», subraya.

«En los últimos meses presenciamos un avance mediático desde un sector del ambientalismo que —sin proponer alternativas concretas para el desarrollo nacional— reproduce un discurso sincronizado alejado de las evidencias científicas», cuestiona en otra publicación que lleva su firma.

FUENTE: VDM

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